El Gimnasio

Empezar a entrenar cuando tenía 17 años fue uno de mis mayores aciertos de mi vida. A pesar de los errores que cometí en el proceso, puedo afirmar día de hoy que entrenar ha sido el primer paso para lograr alcanzar un equilibrio.

Rozando la obesidad en la educación obligatoria, entre unos amigos cogimos el hábito de entrenar a las 5 de la tarde después de clase. Y aquel hábito se fue adaptando en mis años de universidad, para luego buscar un hueco entre la temporada de pandemia y fin de la universidad.

Con sus más y sus menos, ha logrado enriquecer mi vida en muchos aspectos, que trataré de enumerar brevemente a continuación:

· Me ayudó a lograr una disciplina que sería fundamental en los años posteriores. Los primeros años podría afirmar incluso que era bastante exagerada, perdiéndome algunas cosas que a día de hoy no haría, pero que significó un gran progreso y aprendizaje

· Despertó una confianza en mí mismo enorme. Lograr objetivos con el paso del tiempo es muy gratificante

· Tuvo un componente social fundamental, tanto en el pueblo como en la ciudad.

Tras unos tres o cuatro años yendo prácticamente sin interrupción 5 días a la semana, la pandemia relajó el proceso y no volvería a pegar tan fuerte. Sin embargo, los conocimientos tanto de entrenamiento como de nutrición me permiten a día de hoy disfrutar de un entrenamiento más ligero (unos dos días a la semana) y con mejor técnica.

En definitiva, ha quedado como una manera más de practicar deporte. Próximamente, veremos cómo nuevas disciplinas entrarán en juego. Concretamente, en la fiebre del tenis 🌚

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