Ajedrez, el deporte rey

Afortunado soy de, inconscientemente, haber puesto tantas energías en tal deporte. Sin duda, me ha marcado para siempre.

1. El arranque

2. La competición

3. La experiencia

4. La madurez

5. Pandemia y ajedrez online

1. EL ARRANQUE

Mi camino en este juego es muy representativo de sus virtudes. No recuerdo el momento en el que me enseñaron a mover las piezas. Sí recuerdo, sin embargo, cómo me enfadaba cuando a los 8 añitos jugaba mis primeras partidas con mi padre. Mi reacción ante las incesables derrotas era siempre la misma: enfadarme sin entender por qué, e ir a otra cosa, en la que sí pudiera ganar. ?

Un par de años más tarde, cuando nuestros pequeños olivos necesitaban de riego, ambos decidimos utilizarlo como pasatiempo en los ratos muertos del campo. En ese momento, cada 2 horas aproximadamente había que volver a regarlas, por lo que no merecía la pena volver a casa.

Es el escenario perfecto para aprender. Sin ninguna distracción. Los primeros días me seguía ganando igual, claro. Pero ahí no servía de nada enfadarse. De manera natural, iba viendo qué hacía mi padre, que no hacía yo, e intentaba entender qué sucedía. Hasta que lo entendí (eso creía, claro está).

Mi padre había cavado su propia tumba. No le dejaba en paz, quería jugar también al volver a casa. Ya le rascaba algún punto. Su decisión: pedir prestado a sus hermanos un pequeño librito lleno de polvo, que nunca olvidaré: la Cartilla de Ajedrez. No tardé en engancharme y no me cansaba de releerlo.

Me recuerda mucho a lo que sucede con la ciencia (un término que también se le asigna al ajedrez, junto con deporte y arte). Cuanto más conoce uno sobre ello, más consciente es de que no tiene ni idea de lo que realmente sucede. En este caso, tras mis primeras victorias creía que ya me había pasado el juego, como en aquellas videoconsolas. ¡Qué inocente!

10 añitos tenía. Aplicaba lo que aprendía en el libro, y muy contento, apuntaba mis victorias en un papel. Qué enfado agarré, cuando un día mi padre me ganó. Nada que ver con el mayor de los berrinches con, como decía mi madre, los «monitos». A día de hoy me planteo: enfado pero, ¿con quién?

Llega entonces el momento de ver cómo es un torneo, y qué es competir. Una sensación que, todavía hoy, mi sistema nervioso interpreta como nueva cada vez.

2. LA COMPETICIÓN

En las fiestas del pueblo, septiembre de 2009, la carpa en la que muchos eventos tenían lugar durante esa semana se tiñó un día de blanco y negro. Cuando lo encontramos, mi familia decidió acompañarme para que lo jugara.

Es un recuerdo muy vago, pero sin duda encendió una llama que jamás se apagaría. Solo puedo recordar la imagen de aquella carpa blanca y un quinto puesto, que animaba a repetir.

Tres meses después se celebró otro campeonato en el pueblo natal de mi padre: Villafranca de los caballeros, organizado por el que después de la competición sería mi club, Nuestro ajedrez en Europa. Se trata de un proyecto dedicado a extraer el talento de jóvenes provenientes de los pueblos vecinos. En el torneo recuerdo una escena: yo corriendo a reclamar al árbitro que mi rival me había ahogado, una anécdota que recuerdo con cariño. Con ello logré ser uno de los premiados, y desde entonces, me animaron a apuntarme a la escuela junto con uno de mis amigos de toda la vida.

El ajedrez ya era mi objetivo principal, y lo que ocupaba la mayor parte de mi tiempo libre. Por lo que competir ya era una parte importante del juego. La competición es muy compleja, y aprendí a gestionarla con la experiencia, no hay otra manera. Ejemplo de ello fue la siguiente competición, y la última que recuerdo con solidez de mis inicios.

Se trataba del primer campeonato provincial en edad escolar que jugaba, en un pueblecito de Ciudad Real llamado Carrión de Calatrava. Son tres imágenes las que recuerdo: la de la sala de juego, espectacular; la del kiosco donde íbamos en el descanso a por chuches, y la de un final de torres con dos peones de ventaja que no fui capaz de ganar, y por lo que no quedé en los tres primeros para clasificarme a la fase regional.

Ello representó una señal de que quedaba un camino eterno por delante, pero que por su comienzo, sabía que me iba a dar muchos golpes pero aún muchas más alegrías.

3. LA EXPERIENCIA

Muchos torneos fueron sucediéndose, y por lo general iba consiguiendo resultados satisfactorios. De cada torneo aprendía un poquito, y me empapaba de ajedrez día tras día. La constancia es muy importante, y muy especialmente en el ajedrez.

Con 14 añitos, llegó uno de los logros que llevo en mi corazón. Un campeonato de Castilla-la Mancha, en el que tras muchos giros de los acontecimientos, logré alzarme con la victoria. Cada vez era más consciente de que puedo llegar a un muy buen nivel, y de que este deporte tenía algo especial que no iba a poder dejar de lado jamás.

Crecí, continuaron buenos torneos con victorias importantes y bastantes más derrotas y malos resultados, de los que también me recomponía. De esta manera, mi juego fue madurando.

Llegó entonces el momento de estudiar fuera, y si algo tenía claro, es que el ajedrez siempre iba a tener cabida en mi tiempo. En Valencia inicié una aventura con un nuevo club, el Alaquàs, donde comencé a jugar la liga y logramos alcanzar la máxima categoría de la comunidad.

El hecho de irme a vivir a otra ciudad significó un crecimiento personal sin precedentes. ¿Qué significó esto exactamente?

4. LA MADUREZ

El primer año quedé alucinado con toda la actividad ajedrecística de la que dispone la Comunidad Valenciana. Jugué bastantes torneos con muy buenos resultados, pero al curso siguiente di uno de los pasos decisivos.

Por invitación de un amigo, conocí que muchos colegios valencianos ya incluían el ajedrez como actividad escolar. En Castilla-la Mancha aún estaba dando sus primeros pasos. ¿De qué se trata?

Los peques pueden aprender ajedrez, instruidos por unos monitores, en horario lectivo. No es evaluado, se podría llamar taller. Pasé a ser uno de esos monitores para el año siguiente, en dos colegios cercanos a mi universidad.

Por otro lado, asumí el gran reto de defender el primer tablero en la máxima categoría del ajedrez valenciano, a la que accedimos después de una muy luchada primera liga. La conclusión: sólo me separaba un poco de trabajo para conseguir, por fin, arreglar muchas de las carencias que mi juego arrastraba, entre ellas, una buena preparación de aperturas.

Así, mi juego se volvió más estable y maduro: por el lado docente, afianzaba mis conocimientos y desarrollaba esta habilidad comunicativa; y por el lado competitivo, empecé a ver los defectos de mi juego, interpretarlos, y trabajar en ellos (disciplina).

5. LA PANDEMIA Y EL AJEDREZ ONLINE

La tercera liga que jugué fue en primera división, y no conseguimos mantener la categoría. Pero eso no quiere decir que las partidas fueran fáciles. Tras reunir 6,5 puntos de 8 posibles, luchábamos por subir de nuevo. Pero un tal virus se cargó la temporada en la que probablemente mejor ajedrez jugaba.

Las cuarentenas dejaron ver mi actitud hacia el ajedrez más claramente; si no hay torneos presenciales para jugar, perdía la motivación. Comencé con una victoria en un torneo muy especial, probablemente la de más mérito, la copa Carvicio, un campeonato al que estaban invitados todos los ajedrecistas castellano-manchegos.

Pero tras un par de meses, el ajedrez pasó a un segundo lugar. Y aunque yo creía que no, eso se nota; en septiembre de 2020 jugué el torneo en el que más ELO bajé. Una de las enésimas lecciones que este juego es capaz de darte.

Sin embargo, abrí otra nueva puerta por el lado docente, las clases online. Una actividad que me permitía de manera mucho más efectiva transmitir mis conocimientos a otras personas. Hay gran cantidad de recursos para enseñar online: herramientas de Lichess, Chessbase… Y el hecho de comenzar con estas clases me ha hecho disponer de numerosos recursos para la enseñanza.

Con todo ello, en la actualidad tengo, sin contar con algún grupo de colegio, 9-10 alumnos de distintas edades. y cada clase nos ponemos ambos a prueba. El enfoque es una especie de coaching, aprender a pensar de manera práctica e incluso improvisada, enfocada a la partida real.

De este modo, el ajedrez se ha convertido en una de las maneras de manifestar mis habilidades de muchos tipos. Competitivamente aparecen rachas, ya que otras responsabilidades y objetivos van apareciendo, pero las clases y un interés permanente hacen que siempre ocupe parte de mi tiempo. No puedo estar más orgulloso de haber conocido este deporte, su entorno y las personas que me ha posibilitado conocer, y si algo esta claro, es que aunque venga por épocas, nunca desaparecerá de mi vida.

6. ACTUALIZACIÓN 2023

El 2022 se cerró con Benidorm, un open muy fuerte al que fue invitado por quedar subcampeón blitz de la Comunidad Valenciana. El final fue trágico:

Tres derrotas dolorosas que me hicieron consciente de mis problemas frente al tablero. Problemas a los que en 2023 he buscado darle una solución: comenzando a entrenar.

Tras irme a Inglaterra, dejé a un lado la docencia indefinidamente para centrarme en el trabajo. Sólamente la retomaría un poco a finales, para ayudar en la Coventry Chess Academy. Pero lo que realmente necesitaba era volver a competir. Y por eso, descubrí el club local de Kenilworth, el club de mi pueblo inglés, que cuenta con un nivel muy aceptable.

Veamos, en primer lugar, mi evolución en cuanto al entrenamiento:

· Comencé clases con un profesor particular. Tras pasarle partidas propias comentadas, dimos diez clases de temática diversa. Fueron de bastante ayuda, no solo por el contenido, sino también por aprender cómo realmente los maestros enfocan los entrenamientos.
Sin embargo, creo que no encajaba conmigo en ese momento. Es un formato que requiere concentración y energía, que además junto con un país y responsabilidades nuevas, no me podía permitir.

· Así, llegué a ChessExcelsior, la academia online dirigida por el GM Iván Salgado, que se adapta mejor ahora mismo a mis necesidades ya que me permite ir a mi ritmo. Clases grabadas, correción de ejercicios y sesiones de psicología deportiva son su atractivo.

Ya conociendo estos dos formatos; el primero más especializado y el segundo más amplio, puedo elegir cómo entrenar. Varias maneras, pero un sólo objetivo, ser Maestro Fide.

Y por otro lado, los torneos:

· Las ligas locales (Coventry y Leamington) enfrentan a clubes de pueblos de la zona, lunes o martes a las 19:30, durante cinco meses, y a un ritmo de 80’+10». Sólo valen para ELO inglés, cosa que no es mi mayor preocupación, pero permiten jugar muy a menudo.

Nuestro equipo tras ser coronado campeón de la liga de Leamington.
Como se puede apreciar, en Inglaterra se posa distinto en las fotos.

· La 4NCL (Four Nations Chess League), la liga nacional. Diez partidas durante cinco fines de semana, a 100′ con control de tiempo, en las que represento al condado de Warwickshire.

· Congresses, openes no muy fuertes pero perfectos para competir algún fin de semana fuera de las ligas.

· Partidas amistosas los jueves en un pub de la zona (Ale Rooms)

2024 contará con una gran inversión de tiempo, dinero y vacaciones para luchar por mi máximo nivel. Espero volver con buenas noticias…

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