Mi aventura con el alemán

El logro más aleatorio de mi vida, producto de una mente bastante cabezota. ¡Espero acordarme de lo más importante!

El comienzo

El aprendizaje

La integración total

La búsqueda de la certificación

La preparación del examen

El examen

Las conclusiones

Actualización: El veredicto

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El comienzo

A decir verdad, explicar cómo aprendí alemán se me va a hacer complicado. Ni siquiera tengo claro por qué empecé a «estudiarlo». Sólo tengo la sensación de que esto ha llegado muy lejos en muy poco tiempo. Lo cual, está genial, ¿no?

Hasta hace aproximadamente un año y medio, lo único que sabía de este idioma era «Ja» o «Nein», que tenía fama de difícil, y los memes en los que se comparan palabras de distintos idiomas. En estos últimos, la palabra alemana era totalmente distinta y la persona que la pronunciaba, lo hacía gritando.

Pero, una vez finalizada la primera y muy dura cuarentena, me dio ese venazo por aprender algo diferente, que me despertara curiosidad. Sabía no obstante, que lo debía hacer entretenido, de otra manera lo iba a dejar enseguida, como sucedió al principio.

Los primeros pasos fueron el famoso Duolingo (en la portada están la gran mayoría de fuentes con las que aprendí; el búho verde fue la primera), y con un curso comprado en Udemy. Ahí aprendí las primeras peculiares estructuras gramaticales y algo de vocabulario. Pero la racha duró poco, necesitaba aprender de otra manera menos pesada.

El aprendizaje

El gran paso consistió en adaptar parte de mi día a día a aprender el idioma. Es el caso de, por ejemplo, cambiar mi móvil a alemán, o comenzar a seguir cuentas de Instagram y de Youtube, geniales para cubrir tiempo, o bien de ocio, o bien tiempo potencialmente productivo (fregar platos, caminar, etc.). A partir de ahí, la implicación creció exponencialmente:

– En Instagram comenzaba a ver cómo sonaba el idioma mediante videos y a cruzarme esporádicamente con alguna regla o estructura nueva. Además, muchas cuentas referían a páginas muy interesantes como alemansencillo.com.

– Por otro lado en Youtube compecé a consumir contenido de creadores españoles que se ocupaban del alemán. La gran ventaja radica en que hay contenido para todo momento, desde series de entretenimiento para principiantes (Extra!, Nicos Weg) hasta oraciones sencillas repitiéndose (Alemán con Chris, Hallo Deutschschule), pasando por técnicas de aprendizaje y memorización, y algún podcast de iniciación (Andyygmes).

En cuanto a estas últimas, la más eficaz fue la de los possits. En la ventana de mi habitación colgaba verbos, en la pared izquierda, conjunciones y adverbios; en la puerta, adjetivos; y al lado de mi cama, sustantivos, distinguiendo el género de la palabra por colores. Y todo ello sumado a algunas notas en objetos concretos. Es increíble la cantidad de vocabulario que conseguí con este método; el resto vendría de la repetición.

El traductor jugó un gran papel en todos los ámbitos: traducía activamente el contenido si era necesario y entendiendo el contexto, también lograba retener palabras, que además quedaban almacenadas para futuras revisiones. También lo utilizaba para traducir mis pensamientos, si no era capaz de encontrar la estructura en alemán para expresarlos, y objetos y acciones que iba percibiendo en mi rutina.

De esta manera, ya tenía numerosos recursos para aprender por activa y por pasiva todo sobre el idioma, y de una manera muy llevadera. Adquirí, por tanto unas muy buenas bases que me permitirían ir entendiendo cada vez mejor el idioma. Pasados algunos meses, mi nivel había despegado.

La integración total

Llegó el momento en el que muchas actividades de mi rutina eran compatibles con seguir estudiando el idioma. Las más destacables las enumero a continuación:

-Comencé a consumir vídeos de youtubers alemanes, cuyo objetivo ya no era enseñar alemán sino crear contenido de su temática. Estos canales fueron de ajedrez (Niclas Huschenbeth, The Big Greek), ciencia (Kurzgesagt), economía (Wirtschaft Simpleclub)…

-Ya iba pudiendo ver algunas películas y documentales. Con ayuda de los subtítulos en alemán iba haciéndome también así el oído para el idioma.

-Las noticias las pasé a leer en el Tagesschau, apoyándome en extensiones como el traductor y Snippets (subrayador).

-Los juegos que jugaba los cambié de idioma (de PlayStation, League of Legends…) e incluso me descargué alguno solo en alemán (Pokémon), que podía traducir con la pantalla dividida del móvil si era necesario.

-En los métodos del punto anterior incluí material para aprender alemán más avanzado, como el podcast y los vídeos de EasyGerman (preguntas a gente por las calles de Berlín) y las cuentas de Instagram y Telegram de Deutsch mit Benjamin (coach de B2-C1).

Con todo ello, aparecieron escenas como ver Forrest Gump en alemán – Lauf, Forrest, lauf! -, volver a pasarme Pokemon Mundo Misterioso, un increíble juego de mi infancia, o vendimiar con videos de frases avanzadas repitiéndose.

Tras un tiempo, y sin darme prácticamente cuenta ya que conseguí que todo fuera totalmente natural, era increíble lo que había mejorado. Pero, ¿qué nivel tenía realmente?

La búsqueda de la certificación

Poder hacer ya gran parte de mis actividades diarias en alemán es un gran logro, sobre todo práctico. Sin embargo, ya me aparecía el deseo de probar ese nivel, ya que al fin y al cabo dediqué muchas horas y con un título quedaría plasmado para siempre. Pero eso no iba a ser tan fácil…

Comencé por echar mano de Italki, una plataforma en la que puedes contactar con un profesor y programar clases online. Y claro, la habilidad de hablar no estaba nada desarrollada. Sin embargo, el terreno estaba ya preparado, ya que disponía de suficientes recursos para expresarme, solo faltaba aplicarlos. Tras probar un par de profesores e incluso algúna visita a un bar de intercambio, encontré a un profesor de Paraguay que me ayudó mucho a coger fluidez, mediante conversaciones de diversos temas.

También me quise obligar a escribir en alemán, lo cual me resultó relativamente más sencillo. Un método efectivo fue empezar a redactar este blog, ya que así directamente me obligaba a interpretar mi habla hacia alemán. Para ello, la herramienta Reverso Context fue de gran ayuda.

Con ello, ya tenía las cuatro skills en mayor o menor medida desarrolladas y podía plantearme buscar una certificación. Vi que en Valencia tenían lugar regularmente exámenes de B1 y B2 de Goethe, así que busqué los exámenes modélicos. Tras leerlos, vi que no tenía problema en comprenderlos, y tenía posibilidades de aprobarlo.

Sin embargo, cuando fui a inscribirme para el B2, las plazas estaban llenas y el próximo era en un par de meses. En ese tiempo ya empecé a estudiar pensando en los exámenes, y aunque en línea era difícil encontrar, empezaba a acercar mi estudio pensando en el examen que tomare. De este modo, comencé a leer páginas como wissen.de, o a escuchar de vez en cuando los audios de Ratito en Youtube.

Lecturas de todo tipo

Comprendía prácticamente en su totalidad la lectura, me enteraba de casi la totalidad de las grabaciones, iba escribiendo mis textos e iba hablando, tanto conmigo mismo como en alguna clase. Así que, a finales de enero, se me fue la cabeza…

La preparación del examen

Me dije a mi mismo: ya tienes un gran nivel. Apúntate al examen más reciente, prepáratelo en condiciones y nos anotamos nuevo logro. Y ello sumado a que quería abrirme la puerta a estudiar allí, ya que sus universidades son de calidad y económicas (únicamente tiene costes administrativos, no de matrícula). Así que tras pensarlo un poco, me inscribí al Digitaler TestDaf en Madrid, para el 17 de febrero, a finales del mes anterior.

Este examen no es un examen de idiomas normal, sino que está enfocado al alemán en ámbito universitario. El examen está distribuido de la siguiente manera:

1. Siete textos para leer que trataban un descubrimiento, un fenómeno o una opinión sobre un tema de actualidad, con tiempo limitado

2. Siete audios de los que extraer información relevante o de tomar apuntes, de temas similares

3. Dos textos a redactar, el primero argumentativo, y el segundo de resumir un ensayo y un gráfico relacionado

4. Siete grabaciones propias que simulan situaciones de la vida universitaria: seminarios, consejos, exposiciones, reuniones de grupo…

Y por el camino encontré por Telegram un curso de un tal Dr. Deutsch, que ayudaba a cómo afrontar el examen y cada una de sus partes. El curso duraba una semana, y resolvíamos un examen que el había preparado, simulando uno real. Fue de gran utilidad para orientar mi estudio de cara a las últimas semanas de preparación.

De este modo me obligué a estudiar para algo en concreto, cosa que no había hecho prácticamente hasta entonces. Retomé las clases de hablar para hacerlas específicas, comencé a desarrollar técnicas de lectura y escucha apropiadas para el examen, y escribía algún texto de vez en cuando, todo acorde a cómo era el examen. Todo ello, claro está, incluyendo las técnicas clásicas de consumir contenido en el idioma.

El examen

Llegó el día del examen. Había vuelto al pueblo para ver a mi familia e ir desde allí directo a Madrid. Evidentemente, no pude dormir, y mi tren salía a las 5:40 de la mañana.

Sonó el despertador, fui a la estación y a las 7:00 llegué a Madrid. El examen comenzaba a las 9:30, así que fui a desayunar a un café por allí, mientras me relajaba antes de la hora de la verdad, escuchando música y viendo algún video de ajedrez.

Goethe Institut Madrid

Y para mi sorpresa acudimos sólamente dos personas al examen. Ya tenía algún rumor de que este formato era bastante extraño, y muchos alumnos preferían hacer otros exámenes, o el formato en papel del TestDaf.

El día no empezaba bien, pero estaba seguro de mí mismo y de mis conocimientos. 9:30 AM. Comienza la prueba…

1. La primera parte era leer. Los textos, a mi parecer, eran bastante más complicados en comparación al Mustertext y textos de fuentes que habitualmente cogían. Pero más o menos iba sacando la información correcta, excepto en alguna parte que nunca sabré de qué estaba realmente hablando. Redactaban experimentos, como el reconocimiento de un insecto de patrones, o fenómenos, como por qué nos oímos distintos en auriculares que en la vida real.

En el descanso pude hablar con la compañera que había acudido a su vez al examen, y sus declaraciones indicaban que los exámenes de alemán nunca habían sido fáciles. Pero al menos charlando evitábamos darle vueltas a la prueba anterior, ya que debíamos centrarnos en las siguientes. ¿Qué otra cosa?

2. La segunda prueba era escuchar. Esta era sin duda la parte que más respeto me daba, ya que la información sólo la recibes una vez (sí, sólamente había una oportunidad). La primera parte fue un fracaso, pero creo que me rehice poco a poco hasta más o menos salvar la prueba.

Las evaluaciones son suposiciones, ya que a día de redactar esta entrada no tengo las pruebas. Para no estropear el relato, el día de la nota la actualizaré y la comparación será, al menos, graciosa.

3. Hora de escribir. El primer texto debía argumentar en comparación con declaraciones de dos compañeros de seminario, si la inclusión de palabras inglesas en la lengua alemana era beneficiosa o no, y el segundo, resumir un texto que trataba de la construcción de un puente entre Dinamarca y Suecia, muy interesante. Estoy bastante seguro de que me marqué dos buenas parrafadas, espero que los examinadores opinen lo mismo.

4. Y por último, hablar. Había practicado bastante con mi amigo, pero en el examen no cuajé declaraciones limpias. El cansancio y quizá la poca práctica total pasarían factura. Pero por otro lado en cuanto a contenido siempre tenía algo que decir. Espero que eso me salve.

Acabó el examen por fin y sentí que me quité un gran peso de encima. Sin duda fue una experiencia muy positiva (y divertida) independientemente del resultado, y sea cual sea, el título lo obtendré si me hiciere falta.

Al salir, quedé con uno de mis alumnos de ajedrez madrileño para comer, y nos conocimos por primera vez en persona, para después, tras que me cancelaran el Blablacar inicial, encontrar otro por los pelos para no quedarme tirado en Madrid. Llegué a casa y dormí como mejor había dormido en mucho tiempo.

Las conclusiones

Haber aprendido alemán, sin ayuda de una academia y por mi cuenta, ha sido uno de los logros más enriquecedores de mi vida, y una increíble subida de moral. Muchísimas herramientas y creadores se han cruzado en este camino, y me ha despertado un interés que antes no existía, y que es realmente productivo. A continuación enumeraré varios hechos relevantes a modo de guía para gente que aprenda idiomas, y, aunque ahora toque consolidar conocimientos tanto de alemán como de inglés, también a modo de recordatorio por si algún día deseo aprender otro nuevo:

– Haciendo una comparativa con la batalla con el inglés, es probablemente el hecho aprender un idioma como lo hacen los peques, por lo que haya conseguido dominarlo tan rápido: hacierse preguntas, fallar, leer mucho, oír y comparar, etc. Como adulto, además, dispones de infinitas herramientas que simplifican el proceso

– Hablando de herramientas, hoy en día el acceso a la información posibilita la formación autodidacta en muchísimos ámbitos. Es por ello que uno solo necesita un método efectivo y una motivación para descubrir sobre su área de interés

– Con método efectivo me refiero a la adaptabilidad del mecanismo de aprendizaje al día a día. Para el cerebro humano aprender este tipo de habilidades requiere trabajo periódico, y para ello lo mejor es que forme parte de las actividades diarias

– Y para acabar con el tema de aprender, lo más óptimo es aprender las palabras y expresiones en contexto, sin centrarse en traducir. Muchas de estas se aprenden gracias a un momento en el que te cruzas con ellas. Se me ocurre, por ejemplo, que aprendí la palabra «lästig» de los youtubers de ajedrez para referirse a su posición, cuando les estaban pegando una paliza. Estas asociaciones crean conexiones ahí arriba, que hacen de los idiomas un juego de niños.

– Más concretamente, el alemán es una lengua complicada pero por ello muy precisa. Sobre todo los verbos expresan las acciones mucho más concretamente que en el español, pero también mediante los casos de los mismos localizas la función de cada sintagma más rápidamente, evitando confusiones. Esta parte es difícil de dominar, pero supone otro reto que a su modo también engancha

– Por el lado de las ventajas de conocer otra lengua, destaca la diversidad de fuentes que te otorga. Ahora, dispongo de más abanico para decidir qué videos veo o qué noticias leo, por ejemplo. Culturalmente se consigue una cercanía con los hablantes. Además, especialmente en mi sector, abre nuevas oportunidades laborales, aunque como ya el lector puede imaginar, esa debe ser una pero no la principal motivación

– Y por último, a nivel personal este tipo de actividades son muy positivas. Hacen que cada día aprendas algo nuevo, sientes que mejoras, y gracias a ello, te mantiene activo y con sed de conocimiento. No sólo por aprender en sí, sino por buscar constantemente la optimización del modo de aprender, totalmente personal.

Creo que queda poco que añadir. Sin lugar a dudas, ha sido a nivel personal romper muchas barreras y demostrarme a mí mismo que si se quiere, se puede. Agradezco la lectura como siempre, y animo por última vez a todos a quitarse esa espina con el idioma que nos gusta, ya sea alemán, francés, inglés o cualquiera. Que, por cierto, este último sí que se enseña mal jajaja.

Actualización: El veredicto

Un mes más tarde, recibo los resultados. Nunca había tenido tanta incertidumbre por una nota; aunque confiaba en mi desempeño, era extremadamente complicado.

El TestDAF es especialito, pero una imagen vale más que mil palabras. Y dos ya ni te digo.

Resumidamente, mi nivel certificado ronda el C1.

Si comparamos con las suposiciones de cada parte:

Leer y escuchar salieron sorprendentemente bien; estoy muy contento por cómo me desenvolví ahí. Había bastantes posibilidades de colapso.

– Sin embargo, los textos del escribir los deben haber corregido muy duramente. Así lo confirman otros examinados. Por suerte, sirvió para aprobar, aunque era la parte en la que más confianza tenía.

– La peor parte se la llevó la expresión oral. Estaba cansado y nervioso, no salían bien las oraciones; podía pasar. Al fin y al cabo no la había entrenado lo suficiente; la trabajaremos a lo largo del tiempo y ¡hecho!

La finalidad del TestDAF, cuyas siglas en español significan «Alemán como lengua extranjera», es el estudio superior en el país, para el cual hace falta un TDN 4 en todas las partes.

Sería 100% apto para estudiar en todas las universidades de Alemania si hubiera tenido ese punto extra en el Sprechen; aunque para facetas técnicas suele verse reducida la nota exigida.

En cualquier caso, dispongo al fin de una certificación, y puedo volver a disfrutar del aprendizaje de este idioma sin tener que preocuparme de demostrarlo. ¡A seguir aprendiendo como siempre!

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